martes, 3 de agosto de 2010

quién es Dios

Desde niño hablo con Dios, y no digo converso, porque muy pocas veces lo oigo.
Muchas veces uno menciona a Dios, y parece que todos sabemos de quién hablamos, sin embargo, quién es Dios?

Cada vez estoy más convencido de que antes de hablar de Dios, se debe tener claro si estamos hablando del mismo dios (no es error la minúscula), resultaría tonto hablar de un personaje, que para unos es algo tan sobrenatural y para otros al menos uno es algo tan éfimero, tan intrascendente.

De hecho resulta difícil indicar quién es dios, tal vez es más fácil decir lo que no es. En mi parecer, Dios no es todopoderoso, no es omnipresente, no lo sabe todo y no piensa o razona; pero si Dios carece de esas características, entonces alguien se dirá no necesitamos a ese dios, así es como lo veo, no es una necesidad sino una búsqueda interior al origen humano.

Vengo de una familia católica, resúltame muy difícil desprenderme de mis tradiciones y enseñanzas centradas en un jesús amigo, hermano, y por ende entiendo un Dios que se dice ser amor, que existe una fuerza intrínsica que nos lleva a amarnos, entendiéndose como amor el respeto y la generosidad.

Respetar implica aceptar a la otra persona tal como es, con sus diferencias, no virtudes y defectos, que ya requieren de una valoración, y por ende una discriminación implícita. Generosidad implica no esperar nada a cambio, ni el mismo respeto que uno otorga, ni ningún sentimiento de agradecimiento.

De hecho el aceptar a un Dios Amor, implica dar la vida por los demás, y la palabra vida no es sacrificio, sino tiempo, esfuerzo y dedicación. Gente que a pesar de todo es capaz de amar, es difícil de encontrar, seguro no imposible, al menos conozco una persona que seguro no es la única, pero no basta, al menos no en este mundo que nos consume, que nos gasta y desgasta, y termina con sueños, esperanzas, quedando un vacio que termina llenándose con ese dios, que desconocemos, pero que al menos llena nuestras vidas y pensamientos, nuestro tiempo y nos ocupa, a la espera de algo que jamás llegará una incoherente recompensa de una vida eterna llena de un dios, que en realidad ocupa un lugar que no existe, un vacio que no es real.

Después de mucho caminar considero que lo único que trae pensar en Dios, es una vanidad de conocerlo y entenderlo, es una pena con uno mismo de saber a ciencia cierta que nada es imposible para dios. El abandonarse a uno mismo, el dejar a dios a un lado trae un reconocimiento de la vida como algo único y hermoso, se produce un quiebre, una luz al final del camino, un despertar a una necesidad de vivir y disfrutar, no de una forma alegre o extasiada, sino de una conjunción y un mimetizar relacionados con un desaparecer del ego de conocer a dios, un alcanzar a vivir.