Las religiones son, por simple que parezca, normas, costumbres, creencias de un grupo de personas, que intentan acercarse a Dios. La religión es imposición de leyes, la católica no es religión, es una iglesia, la IGLESIA CATÓLICA, por tanto no existe leyes para pertenecer a ella, todos son parte de ella.
La iglesia no obliga a confirmarse, son los confirmados quienes voluntariamente, en uso de su libertad se acercan a la parroquia para oficializar un compromiso de vida. (igual que en el matrimonio)
La única ley que la iglesia establece es la Ley del amor, el mandamiento dado por Jesucristo. Este amor debe ser a través de acciones, por ello a diferencia de otras religiones o agrupaciones, que si bien son parte de la iglesia, rechazan su participación activa en la iglesia, arguyendo que la fe es lo único que los salva, existiendo como muestra de esta fe un arrepentimiento ficticio, ya que no conduce a la persona a una acción apostólica.
El discípulo es el que aprende, el apóstol es el que enseña, pero no la palabra dicha por Jesucristo, sino la palabra hecha obra.
El ser humano es un ser social, desde ese momento se constituye como fundamento de la iglesia la sociedad o comunidad, cuyo principal, pero no única parte, es la familia. Por ello el misionero, aquel que tiene una misión, somos todos, y no solo aquel que va a predicar o ayudar a un recóndito lugar de la faz de la Tierra.
Nuestra misión es ser parte activa de nuestra comunidad, de nuestra familia, lo cual no es lo mismo que ser únicamente parte, ya que se puede ser parte pasiva, sin acción sin vida.
La diferencia entre una persona con vida y una muerta es la acción. Por ello una persona cristiana que realiza una acción apostólica debe tener la misma misión que Jesús tuvo en su tiempo, que es de anunciar el Reino de Dios en la Tierra, sin embargo a diferencia de Él, nuestra misión no es enseñar, sino mostrar el amor de Dios a través de nuestras acciones.
Por ello si unimos iglesia, comunidad, familia, misión, Reino de Dios y acción apostólica; sabremos cual es nuestra finalidad o meta, y cualquier acción que vaya en pos o nos acerque a esa meta será parte de nuestra misión, y por el contrario cualquier acción que nos aleje, será antinatural, nos aleja del amor de Dios.
La pasividad es igual o peor que la acción negativa, ya que deja que la corriente nos arrastre, y la corriente seguro nos aleja de nuestra misión, ya que muchos son los llamados (iglesia somos todos), pero pocos los elegidos (a vivir el amor de Cristo en la Tierra).
jueves, 10 de julio de 2008
Resentimiento- un reto pendiente por una igualdad sin consideraciones económicas
Discriminación, la palabra de por si es fuerte, desde una perspectiva religiosa hasta una perspectiva política, dicha palabra ocasiona la oposición y rechazo por parte de la mayoría de la población, sin embargo muchos son los que de una manera consciente o inconsciente discriminan a otras personas. Se considera como acto de discriminación toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que se basen en determinados motivos, como la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional o social, la posición económica, el nacimiento o cualquier otra condición social, y que tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las personas.
Para que una persona discrimine a otra debe contar la parte discriminada con alguna característica que no agrada o no comparte la otra parte. En una forma simple pero clara se pueden diferenciar dos tipos de discriminación, la primera la denominaré congénita es decir toda aquella característica con la cual una persona nace, básicamente se podría incluir en esta categoría el género y color de piel; la otra forma de discriminación se denominará adquirida, es decir aquellas características que una persona adquiere en el transcurso de su vida, como ser la religión, la forma de pensar, el idioma, la educación, entre otras.
Para que una persona discrimine a otra debe contar la parte discriminada con alguna característica que no agrada o no comparte la otra parte. En una forma simple pero clara se pueden diferenciar dos tipos de discriminación, la primera la denominaré congénita es decir toda aquella característica con la cual una persona nace, básicamente se podría incluir en esta categoría el género y color de piel; la otra forma de discriminación se denominará adquirida, es decir aquellas características que una persona adquiere en el transcurso de su vida, como ser la religión, la forma de pensar, el idioma, la educación, entre otras.
Muchas veces un acto de discriminación se minimiza o reduce a una medición económica, por ejemplo a través del salario. Existen estudios para determinar o cuantificar si una persona tuviera las mismas oportunidades que otras y no existiría discriminación, cuán mayor sería el salario de dichas personas, o si en su caso obtendrían un empleo si es que no estuviesen trabajando.
Si bien dicho tipo de análisis mencionado en el párrafo anterior muestra el efecto sobre un individuo en particular, no muestra el efecto sobre la sociedad en su conjunto, incluso claramente se encuentra sesgado, porque toma como variable solamente al salario al cual influyen otro tipo de variables. Asimismo podría darse el caso de que una persona que fue discriminada en su trabajo o a causa de ella no consiguió trabajo formal de empleado dependiente, se vio forzada a crear un emprendimiento el cual le genera ingresos mucho mayores que el salario que perdió a causa de la discriminación.
Si bien el aspecto socio- económico es un hecho visible de los efectos de algunos tipos de discriminación, el aspecto emocional y psicológico adquiere una mayor importancia, tanto a nivel personal como comportamiento de grupos sociales. Actualmente en Bolivia ha resurgido la participación en política de algunos grupos de la sociedad civil, que claramente tienen características comunes, pero a la vez dicho resurgimiento no es casualidad, sino un accionar producto de generaciones de discriminación y segregación de la vida social y económica del país.
Es necesario hacer una diferenciación de los efectos de la discriminación, en primera instancia provoca un impacto visible comúnmente social y económico, que puede ser medido en forma de oportunidades o acceso a ciertos bienes, y otra emocional, que crea un resentimiento en las personas discriminadas. El presente ensayo intenta analizar desde una forma deductiva la implicancia del resentimiento social, dejando a un lado los efectos económicos los cuales si bien son importantes, los mismos ha recibido una mayor atención que el aspecto emocional, siendo éste a juicio mío más importante.
Principales aspectos críticos
Mucha gente discrimina sin saber que lo hace, e incluso está de una forma conciente en contra de la discriminación, pero de forma subconsciente discrimina. Partamos con la idea de que ambos tipos de discriminación son malas, y tendrán similar efecto sobre la persona discriminada, y esta emoción es la que de forma agregada afecta de manera concreta a la sociedad en su conjunto.
Principales aspectos críticos
Mucha gente discrimina sin saber que lo hace, e incluso está de una forma conciente en contra de la discriminación, pero de forma subconsciente discrimina. Partamos con la idea de que ambos tipos de discriminación son malas, y tendrán similar efecto sobre la persona discriminada, y esta emoción es la que de forma agregada afecta de manera concreta a la sociedad en su conjunto.
Muchos críticos indican que es malo encasillar a las personas dentro un grupo o características generales, desconociendo sus características particulares. Actualmente está muy de moda la individualidad de las personas, si bien no se puede desconocer este aspecto esencial de todo ser humano, existe también una identidad común, una búsqueda de cada mujer y hombre de REconocer su origen, de dónde viene o un sentido de pertenencia que, al igual que las diferentes formas individuales que pueda adquirir una persona, son muy difíciles de dejar de lado.
La discriminación consiste en hacer de las diferencias existentes una clasificación, colocando a unos por encima de otros, sin respetar las características personales y sobretodo desconociendo la condición humana de la otra persona.
Este ensayo intenta explorar la parte emocional, ese resentimiento que existe en las personas y grupos discriminados. Si bien la discriminación se puede dar en todos los ámbitos, e incluyen desde no dar un saludo, hasta hechos de sangre, el resentimiento está presente. Muchas veces escuche “los indios son unos resentidos”, y como si fuera el ser indígena un signo del zodiaco, se afirma que son gente con odio.
Resentimiento, palabra compleja, si bien está compuesto de dos partes- re y sentimiento, la segunda se utiliza para describir el sentir de las personas, que puede ser bueno como malo, amor, gratitud, odio, enojo, por citar algunos. Lo fascinante es como el prefijo RE hace que esa palabra que en muchas ocasiones denota las cosas más bellas del ser humano (sentimiento), se vuelve en una que denota algo malo.
Una persona resentida muy difícilmente será algo que la mayoría quiera ser o tenga como ideal de persona. El prefijo RE denota una repetición, un volver a procesar, un volver sus pasos, un volver a sentir, un volver a sentir, un volver a sentir, ahí tal vez radica lo malo de la palabra, cuando una persona recuerda algo bueno vuelve a sentir esa emoción pero de una forma parcial, podría decirse porcentual de la emoción original. Sin embargo cuando revive algo malo, muchas veces el dolor se incrementa de una manera exponencial, porque tal vez un hecho que no nos agradó, lo empezamos a analizar y nos duele más, lo que en un principio era una descortesía, un mal rato, se torna en un hecho de discriminación, algo que no se comprende. La mente busca una explicación, me discriminan por mi raza, por mi color de piel, pero de verdad no entiendo, por qué un hecho que no depende de mí, ocasiona rechazo en otros. Ese REcuerdo hace que REviva una, cien, mil veces y de forma REiterada el momento de rechazo, tal vez el acto discriminatorio se pierda en el tiempo, sin embargo el sentimiento amargo, queda y se REpite, y se incrementa, eso es REsentimiento, dolor.
El dolor se transmite de forma directa, pero también de forma indirecta, si me humillan siento un dolor directo, mi hijo sentirá un dolor indirecto, muchas veces este último es mayor por la impotencia, un ejemplo un indígena que viene a la ciudad a trabajar de cargador, y es maltratado y discriminado, él puede asumir que ello se debe a su falta de educación y por ende es su culpa, y ese dolor no se vuelve en resentimiento, pero si un tercero su hijo, ve ese maltrato y asume que se debe a su condición de indígena, seguro creará un resentimiento incrementado por la impotencia de no poder hacer nada por cambiar las cosas. Ese niño crecerá con una amargura, que será alimentada con cualquier hecho o acción similar, ello hará crecer ese dolor, ese REcuerdo, ese REsentimiento.
De joven leí un magistral ensayo de Octavio Paz, quien pone a descubierto el dolor, el REsentimiento de los pueblos latinoamericanos, de los indígenas en nuestra América Latina. En nuestras sociedades machistas, muy pocos insultos son más graves que Hijo de Puta, pero en Méjico hay uno por mucho peor, Hijo de la Chingada, Chingada es una mujer violada, y un hijo de ella además de ser un bastardo, es hijo del dolor, del abuso y la discriminación. Si bien en Bolivia no hay un insulto de parangón, el dolor y REsentimiento están presentes en las caras de miles de indígenas y mestizos, que no una sino cientos y miles de veces, generación tras generación, han visto y sido violentados en sus derechos.
En Bolivia, el dolor y REsentimiento persisten, si bien de forma explícita la discriminación es combatida, en los actos cada vez se discriminan más a los indígenas y mestizos pobres. Seguro si hace medio siglo un indígena un pongo sin educación era discriminado, claramente era por su condición originaria, ahora dicha discriminación está camuflada por una falta de educación.
De una forma muy efectiva teorías pos segunda guerra mundial llegadas del norte han metido en la psicosis social que la única manera de salir del subdesarrollo es la educación, por tanto pareciera que si alguien hoy es discriminado, no es por una causa congénita como la raza u origen, sino la falta de educación, la falta de una habilidad adquirida, de esa forma “nuestra” discriminación (muy difícilmente alguien se salva de dicha retrograda forma de actuar) se ha convertido de un mal racional de las personas, a un mal trato justificado por las leyes del mercado, que discrimina a quienes no tienen educación, como forma de alentarlos a que ellos y sus generaciones futuras se curen de sus males a través de la educación.
La educación formal es un mecanismo de discriminación camuflada o sometimiento camuflado, ya que no es otra cosa que adecuar a las personas a que piensen cómo el resto, es decir personas que son doblemente discriminadas de forma congénita y adquirida, con la educación formal serán únicamente discriminadas de forma congénita, ya que pensarán como quieren que piensen, y actuarán como quieren que actúen. Lo peor de ello es que gente que antes era doblemente discriminada, al tener educación empezará a discriminar a quienes no la tienen, y aquellos que eran discriminados y no cuentan con educación, serán discriminados por los de antes, pero también ahora por quienes congénitamente son iguales a ellos.
La educación al igual que la REligión en especial el Cristianismo (católicos y evangélicos) son paliativos psicológicos, que reducen, o mejor dicho que hacen olvidar el dolor, el REsentimiento que las personas han vivido y contienen que ese dolor se transforme en odio, sin embargo no es una solución al tema de la discriminación. Tanto la educación como la religión son importantes, pero deben estar ligadas o acompañadas a un respecto de las diferencias, tanto socio económicas, como étnicas, de género y de pensamiento.
La educación al no tener límites permite que la persona siempre se cuestione o justifique si debió estudiar más, transformando un dolor externo en un arrepentimiento interno. En un estudio realizado por los Doctores en Economía Paul Willen, Igal Hendel y Joel Shapiro muestran que la educación crea inequidad, porque al facilitarse la educación, mucha gente accede a ella, de esa forma las empresas contratan a las personas de acuerdo a sus estudios y no a sus capacidades, quedando personas con grandes habilidades relegadas a empleos menores y mal pagados, y la economía en su conjunto pierde porque no es tan productiva como podría serlo. Dicho estudio es una clara alusión a la educación actual, muestra cómo la educación formal solo hace diferencia entre las personas y no incrementa productividades.
La lucha contra la discriminación va más allá de oportunidades de trabajo, requiere necesariamente del respeto a una condición diferente, para luchar contra ella se debe ahondar en la aceptación. La aceptación implica que no existe inconveniente a que otro individuo, independiente de su condición, pertenezca al mismo grupo que uno, es decir reconocer la igualdad de derechos entre seres humanos.
Respetar sus derechos, no implica que se mantengan al margen y desarrollen sus actividades como quieran, la aceptación implica que independiente de sus características personales, pueden desenvolverse en cualquier ámbito que deseen, sin ser mirados de reojo, sin agachar la cabeza, sin que la gente murmulle o calle.
Lo peor que puede pasar es que comportamientos discriminatorios sean considerados normales o aceptables, porque sean comunes o cotidianos. La violencia genera violencia, la discriminación es una forma de violentar los derechos que tienen las personas. Los discriminadores de seguro se quejarían de un trato similar a sus pares o similares. En ese entendido no debería sorprendernos cuando algunas personas o grupos social, sobrepasan sus derechos y realiza acciones que van en contra del conjunto de la población, qué se puede esperar si durante años ha existido una discriminación a grupos minoritarios como ser los indígenas y campesinos.
Mucho se escucha sobretodo en las ciudades, que no se puede culpar a esta generación de una discriminación que data de 500 años, sin embargo esta generación ha sido parte y es parte de ese proceso continuo de menosprecio. En todo caso la pregunta debería ser qué hemos hecho para incluir a esos sectores discriminados dentro la sociedad, pero no sólo como parte de las estadísticas sino como parte activa de la sociedad, seguro a muchos preocupa que muchos grupos hoy discriminados no estén preparados para ocupar un lugar a “nuestro lado”, pero más aun la duda radica en si la sociedad está preparada para notar que hace mucho que se encuentran no solo al lado sino son parte de la sociedad.
Cada generación ha recibido una sociedad discriminatoria, y si bien existió un quiebre en la década de los 50´s, poco se ha hecho para reducir el menosprecio a las diferencias existentes. Reducir la discriminación no es homogenizar a la población, sino valorar y sobretodo aceptar las diferencias.
Conclusiones
Cuando se habla de derechos, necesariamente los mismos deben ser ejercidos, caso contrario de nada vale su existencia. Muchas veces irónicamente los únicos que ejercen sus derechos, son aquellas personas o grupos que discriminan a otros.
Entender la discriminación no implica que la misma ya no exista, incluso se corre el riesgo que se llegue a un punto en que ésta sea aceptada. Se debe pasar de los estudios y discusiones a las acciones concretas.
Muchas veces, normas que van destinadas a disminuir la discriminación, también van en parte en contra de las leyes de mercado que procuran la eficiencia, un claro ejemplo es cuando por norma se establece que un cupo o porcentaje de cargos deba ser ocupado por ejemplo por mujeres, desconociendo que en un mundo sin discriminación y un proceso a través de méritos, es probable que todos los seleccionados sean hombres, en este ejemplo, el evitar la discriminación va en contra de la eficiencia, por ello la sociedad como tal debe decidir, en qué tipo de contrato social quiere vivir, más ahora que se vive en Bolivia un tiempo de cambio y de Asamblea Constituyente.
Octubre 2003 marcó una ruptura en la historia de Bolivia, la cual fue marcada por malas decisiones políticas, pero a la vez por una explosión de Resentimiento y dolor acumulado. La Asamblea constituyente debe encontrar formas a través de la nueva Constitución Política del Estado Boliviano que permitan disminuir la discriminación, a través de una convivencia conjunta, armónica y no una sociedad dividida, que acumule nuevamente REsentimiento, el cual tarde o temprano explotará nuevamente.
Difícilmente la discriminación desaparecerá a través de leyes que la prohíban, pero sí pueden las normas fomentar o promover la participación conjunta de los diferentes sectores y actores en objetivos comunes.
Sin embargo, cómo en todo existe un pero, un incremento en normas que reduzcan la discriminación involucrará necesariamente una pérdida de eficiencia en algunos sectores. La sociedad boliviana en su conjunto debe decidir si está dispuesta a avanzar de forma conjunta, aunque ello implique que los más rápidos reduzcan su velocidad para que todos cómo sociedad caminemos hacia adelante, y no me refiero necesariamente en lo económico, sino en lo moral y equidad humana, y lleguemos algún día aun lejano a convivir en armonía, sin REsentimientos.
BIBLIOGRAFÍA Y PÁGINAS WEB CONSULTADAS
Paul Willen, Igal Hendel y Joel Shapiro. EDUCATIONAL OPPORTUNITY AND INCOME INEQUALITY, NBER Working Paper 10879, octubre 2004
www.fh.userena.cl/ciel/octavio_paz_identidad_y_lenguaje.html
http://www.defensor.gov.bo/
http://www.tribunalconstitucional.gov.bo/
www.un.org/spanish/hr/
www.derechoshumanosbolivia.org/
www.apdhb.org/
Conclusiones
Cuando se habla de derechos, necesariamente los mismos deben ser ejercidos, caso contrario de nada vale su existencia. Muchas veces irónicamente los únicos que ejercen sus derechos, son aquellas personas o grupos que discriminan a otros.
Entender la discriminación no implica que la misma ya no exista, incluso se corre el riesgo que se llegue a un punto en que ésta sea aceptada. Se debe pasar de los estudios y discusiones a las acciones concretas.
Muchas veces, normas que van destinadas a disminuir la discriminación, también van en parte en contra de las leyes de mercado que procuran la eficiencia, un claro ejemplo es cuando por norma se establece que un cupo o porcentaje de cargos deba ser ocupado por ejemplo por mujeres, desconociendo que en un mundo sin discriminación y un proceso a través de méritos, es probable que todos los seleccionados sean hombres, en este ejemplo, el evitar la discriminación va en contra de la eficiencia, por ello la sociedad como tal debe decidir, en qué tipo de contrato social quiere vivir, más ahora que se vive en Bolivia un tiempo de cambio y de Asamblea Constituyente.
Octubre 2003 marcó una ruptura en la historia de Bolivia, la cual fue marcada por malas decisiones políticas, pero a la vez por una explosión de Resentimiento y dolor acumulado. La Asamblea constituyente debe encontrar formas a través de la nueva Constitución Política del Estado Boliviano que permitan disminuir la discriminación, a través de una convivencia conjunta, armónica y no una sociedad dividida, que acumule nuevamente REsentimiento, el cual tarde o temprano explotará nuevamente.
Difícilmente la discriminación desaparecerá a través de leyes que la prohíban, pero sí pueden las normas fomentar o promover la participación conjunta de los diferentes sectores y actores en objetivos comunes.
Sin embargo, cómo en todo existe un pero, un incremento en normas que reduzcan la discriminación involucrará necesariamente una pérdida de eficiencia en algunos sectores. La sociedad boliviana en su conjunto debe decidir si está dispuesta a avanzar de forma conjunta, aunque ello implique que los más rápidos reduzcan su velocidad para que todos cómo sociedad caminemos hacia adelante, y no me refiero necesariamente en lo económico, sino en lo moral y equidad humana, y lleguemos algún día aun lejano a convivir en armonía, sin REsentimientos.
BIBLIOGRAFÍA Y PÁGINAS WEB CONSULTADAS
Paul Willen, Igal Hendel y Joel Shapiro. EDUCATIONAL OPPORTUNITY AND INCOME INEQUALITY, NBER Working Paper 10879, octubre 2004
www.fh.userena.cl/ciel/octavio_paz_identidad_y_lenguaje.html
http://www.defensor.gov.bo/
http://www.tribunalconstitucional.gov.bo/
www.un.org/spanish/hr/
www.derechoshumanosbolivia.org/
www.apdhb.org/
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Cristología
Reconocer a Jesús hombre es lo único importante en el cristianismo. Una vez hecho ello, recién podremos afirmar con convicción, Jesús es Dios.
Muchas veces nos quedamos en frases como “Creo en Jesús” “Jesús es mi Dios” “Jesús es mi amigo”, pero ¿realmente conocemos a Jesús?, sabemos lo suficiente de ese hombre, del hijo del carpintero, para afirmar que es Dios.
A Jesús únicamente se lo puede llamar con certeza Dios, si comprendemos que era un hombre como nosotros, con las mismas limitaciones. Sabemos que antes de iniciar su ministerio tuvo que prepararse para vencer las dificultades y tentaciones que se le presentarían en el camino. Para saber lo que las escrituras decían tuvo que estudiar mucho, para conocer a Dios Padre tuvo que orar mucho, tuvo que luchar contra prejuicios, malos conceptos, envidias y demás, hasta morir en la cruz.
Todos los intentos de clasificar a Jesús dentro de los modelos de su tiempo resultan vanos. No es posible encerrarlo en ningún grupo determinado. Jesús no pertenecía a la alta clase sacerdotal, no era un fariseo evitando el trato con gente pecadora, no era zelota o terrorista armado que intentaba expulsar a los romanos a la fuerza. Jesús era laico, pero sobretodo era un hombre libre de toda atadura, libre de todo prejuicio, libre de acercarse a mujeres, niños, enfermos, pecadores, cobradores de impuestos, gente que era discriminada en ese tiempo, y mirarlos a los ojos y tratarlos como seres humanos, como amigos sin importar lo que los demás opinaran. Jesús nos invita a estar junto a los discriminados de siempre, para devolverles su dignidad de hijos de Dios, nos muestra que todos somos hijos de Dios, y si Él no hace diferencia, nosotros tampoco debemos hacerlo, no debemos considerarnos ni mejor, ni peor, ni más, ni menos que los demás.
Jesús vino a instaurar el Reino de Dios en la tierra, vino a romper las reglas impuestas, que lo único que hacían era atar a los hombres y mujeres. Jesús vino a liberarnos de prejuicios, nos muestra a Dios como nunca antes, un Dios que es AMOR, nos da un nuevo y único mandamiento, que nos amemos como Él nos ha amado. Un AMOR que da, que no intenta cambiar ni convencer a los demás, un AMOR que da a los demás la oportunidad de ser ellos mismos.
Jesús nos muestra con parábolas, a través de historias comunes cómo debemos actuar, nos revela a Dios Padre, el Reino de Dios, la misericordia, el AMOR de Dios y del prójimo, nos enseña la sabiduría que debemos tener, la fe, la prudencia, entre muchas otras enseñanzas, que quien dice amar a Dios debe aplicar en su vida.
Los judíos habían limitado a Dios a cuatro paredes, discriminaban a Dios, lo de adentro era sagrado, lo de afuera era impuro. Al destruir Jesús el templo, libera a Dios y a la humanidad de ese encierro, y al reconstruirlo en tres días, anuncia que a partir de su resurrección la iglesia se formaría, iglesia viva, con Dios presente en ella, con Jesús a la cabeza y guiada por el Espíritu Santo.
Mucha gente llamando a Jesús esto o lo otro, imagina conocerlo. La fe consiste en seguir a Jesús sin ideas preconcebidas. "¿Eres hombre? ¿Eres Dios?" Jesucristo no es el hombre ni el Dios que te imaginas. Es un Dios humano, es un hombre divino. El es El, el Único. La fe, como el AMOR va más lejos que el Hombre. La Encarnación de Dios en Jesucristo puede expresarse como el sueño realizado de la verdadera unidad entre Dios y el ser humano a través del AMOR.
Muchas veces nos quedamos en frases como “Creo en Jesús” “Jesús es mi Dios” “Jesús es mi amigo”, pero ¿realmente conocemos a Jesús?, sabemos lo suficiente de ese hombre, del hijo del carpintero, para afirmar que es Dios.
A Jesús únicamente se lo puede llamar con certeza Dios, si comprendemos que era un hombre como nosotros, con las mismas limitaciones. Sabemos que antes de iniciar su ministerio tuvo que prepararse para vencer las dificultades y tentaciones que se le presentarían en el camino. Para saber lo que las escrituras decían tuvo que estudiar mucho, para conocer a Dios Padre tuvo que orar mucho, tuvo que luchar contra prejuicios, malos conceptos, envidias y demás, hasta morir en la cruz.
Todos los intentos de clasificar a Jesús dentro de los modelos de su tiempo resultan vanos. No es posible encerrarlo en ningún grupo determinado. Jesús no pertenecía a la alta clase sacerdotal, no era un fariseo evitando el trato con gente pecadora, no era zelota o terrorista armado que intentaba expulsar a los romanos a la fuerza. Jesús era laico, pero sobretodo era un hombre libre de toda atadura, libre de todo prejuicio, libre de acercarse a mujeres, niños, enfermos, pecadores, cobradores de impuestos, gente que era discriminada en ese tiempo, y mirarlos a los ojos y tratarlos como seres humanos, como amigos sin importar lo que los demás opinaran. Jesús nos invita a estar junto a los discriminados de siempre, para devolverles su dignidad de hijos de Dios, nos muestra que todos somos hijos de Dios, y si Él no hace diferencia, nosotros tampoco debemos hacerlo, no debemos considerarnos ni mejor, ni peor, ni más, ni menos que los demás.
Jesús vino a instaurar el Reino de Dios en la tierra, vino a romper las reglas impuestas, que lo único que hacían era atar a los hombres y mujeres. Jesús vino a liberarnos de prejuicios, nos muestra a Dios como nunca antes, un Dios que es AMOR, nos da un nuevo y único mandamiento, que nos amemos como Él nos ha amado. Un AMOR que da, que no intenta cambiar ni convencer a los demás, un AMOR que da a los demás la oportunidad de ser ellos mismos.
Jesús nos muestra con parábolas, a través de historias comunes cómo debemos actuar, nos revela a Dios Padre, el Reino de Dios, la misericordia, el AMOR de Dios y del prójimo, nos enseña la sabiduría que debemos tener, la fe, la prudencia, entre muchas otras enseñanzas, que quien dice amar a Dios debe aplicar en su vida.
Los judíos habían limitado a Dios a cuatro paredes, discriminaban a Dios, lo de adentro era sagrado, lo de afuera era impuro. Al destruir Jesús el templo, libera a Dios y a la humanidad de ese encierro, y al reconstruirlo en tres días, anuncia que a partir de su resurrección la iglesia se formaría, iglesia viva, con Dios presente en ella, con Jesús a la cabeza y guiada por el Espíritu Santo.
Mucha gente llamando a Jesús esto o lo otro, imagina conocerlo. La fe consiste en seguir a Jesús sin ideas preconcebidas. "¿Eres hombre? ¿Eres Dios?" Jesucristo no es el hombre ni el Dios que te imaginas. Es un Dios humano, es un hombre divino. El es El, el Único. La fe, como el AMOR va más lejos que el Hombre. La Encarnación de Dios en Jesucristo puede expresarse como el sueño realizado de la verdadera unidad entre Dios y el ser humano a través del AMOR.
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